MARIA MAGDALENA

Arrobada en un sentimiento de plenitud, después de visitar de nuevo la capilla de María Magdalena en Avalon, bajo un árbol, este poema vino a mi…..

m. magdalena

Posé en el ungido mi aliento sagrado

y de la esencia hecha perfume, unté sus pies de plata.

Lo corone en rey para la eternidad, pues esa era mi misión encomendada.

Y de niebla convertida en viento, vino el mensaje trazado en las sendas antiguas.

Mi corazón fue de oro, mis cabellos, contenían el brillo de las estrellas,

abuelas, que amorosamente me parieron.

Sané y amé por igual, pues no hay sanación sin amor…

y el amor se hace camino…

y el camino se recorre desde la compasión.

La bondad fue mi báculo, la dicha de saberme bendecida,

mi mástil en la tormenta.

Cruzando mares busqué el lugar, donde reposar mi espíritu

y convertirme en quién realmente era.

Amiga de los guardianes, hablé con todos ellos

y los recibí, y ellos me recibieron.

Toda mi vida, fue un tránsito, hacia la estación espiritual

que me iba a ser designada.

Y desde allí por toda la eternidad reino,

en un reino hecho de fuego en el corazón y agua en el vientre.

Ven a mi si quieres hallarme, abrazo todo lo que hay en ti

y los transformo en amor.

Pues amor es, todo lo que es.

Sofía Gutiérrez

Herminie Déhérain : Madeleine au Désert (1836)
magdalena alzada

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